1 de marzo de 2011

Cambio, amenaza antisistema y refundación del Perú


El avance hacia dimensiones superiores de vida u organización proviene del cambio. Los cambios grandes, medianos o pequeños que pretenden modificar el estado-de-las-cosas implican una lucha contra la resistencia que ofrecen algunos elementos que se favorecen con el estado-de-las-cosas o con elementos que muestran temor o miedo al cambio.

El cambio es bienhechor mientras contenga una gran dosis de convicción para alcanzar una buena vida para todos, un espacio de dignidad y respeto. Los grandes cambios del Perú han sido conquistas difíciles que se han enfrentado ante una gran resistencia, derivada de nuestra dolorosa herencia colonial de sometimiento, servidumbre y autoritarismo.

El debate entre monarquía o república, luego de la Independencia y al inicio del siglo XIX fue un enfrentamiento de argumentos que pretendía quebrar la pesada herencia de sometimiento: optamos por la república, pero poco cambió. En la década del 60 del siglo XX, un puñado de militares nacionalistas alcanzaron el poder y quebraron el sistema de servidumbre al que los pueblos andinos /campesinos estaban sometidos: un gran cambio.
Simultáneamente otro gran cambio se producía desde abajo: un descomunal número de familias provincianas andinas y pobres avanzaban hacia las ciudades costeñas. La conquista silenciosa de las ciudades de la costa tenía un sencillo pero contundente objetivo: vida digna para ellos y para sus descendientes. El logro del objetivo ha sido irregular: están mejor, pero aún no alcanzan la vida digna soñada.
Hasta ahí una parte de la historia. Pero la otra parte la representan los poderes nacionales empecinados en mantener un modelo de sociedad basada en una relación vertical y desigual: pocos gozan de bienestar material, muchos viven en condiciones de pobreza. A eso se suma la gran estrategia de las élites económicas. Mantener al Perú como un país que privilegia la explotación de recursos naturales con cero valor agregado y, en una muestra de desprecio por la nación que los vio nacer, entregar a los capitales transnacionales la conducción de todo aquello que no pueden manejar y que desgraciadamente no es poco. Es decir, cero compromiso, cero amor por el Perú.
El panorama debe ser cambiado y aunque parezca utópico o una ilusión, el cambio que nos llevará a la vida digna para todos los peruanos será refundando la república, como la reingeniería con la que sueñan los empresarios, como cuando comenzamos de nuevo y nos damos una oportunidad luego de un desgraciado pasado, como cuando decidimos ser mejores para servir a los nuestros, como cuando nos armamos de valentía y decimos “hasta aquí, no más”.

Por lo tanto, si alguien amenaza el sistema de desigualdad, si alguien pretende construir las bases de la refundación de nuestras vidas, si alguien nos invita o sugiere que es posible la buena-vida-digna para los pobres. Si alguien exhibe valentía debe ser escuchado. Pero, eso sí, no debemos perder el sentido de la realidad: los cambios implican sacrificios y los seres humanos somos y seremos siempre imperfectos.

1 comentario:

Comprar reductil dijo...

Si bien el texto me ha gustado, la imagen elegida me resulto muy graciosa