5 de septiembre de 2009

Más modernidad, menos maturaleza y cultura


Hoy en Somos, de El Comercio, Rafo León lo desliza claramente: "para el gobierno (aprista) lo que no está rindiendo divisas es capital muerto, es el banco de oro del mendigo, y es -por qué no sospecharlo- la oportunidad perdida para hacer buenos bisnes personales. La gran corrupción se alimenta muchas veces de la ideología del pragmatismo". Manuel Dammert ya lo dibujó claramente: son los tiempos de la República lobbysta. La época de lo negociadores de la riqueza del país: siempre fue así, dicho sea de paso.

Pero para entender toda esta maraña de situaciones me quedo con el pensamiento de Partha Chaterjee, pensador indio (de la India) que sostiene que en un mismo espacio y tiempo conviven tiempos heterogéneos, así que si existen peruanos felices en su modo de vida premoderno y sujeto a una econonía sana de sobrevivencia, ¡qué diablos tenemos que meternos e inculcarles, las supremas bondades de la vida consumista y capitalista! Como lo quiere con ardorosa insistencia, peruanos como Hernando de Soto.


En fin, ya de adulto me he dado cuenta que la modernización es para quien la desea y punto, y la vida postmoderna para quien también la aprecie; y por supuesto si alguien es feliz en un mundo de reciprocidad, intercambio y vida natural, alejado de la bulliciosa vida contemporánea, es su asunto también. Es decir, la tolerancia es precisamente respetar la diferencia, respetar las decisioens de cada quien, y en buena medida, valorar esa elección, porque es una elección soberana y de dignidad personal.

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