25 de junio de 2009

Medios de comunicación del Estado que no busquen el negocio, sino la paz y el diálogo: Rosa María Alfaro

A raíz de la discusión, poco difundida, sobre el rol de la Radio y Televisión Estatal en el Perú, Rosa María Alfaro ensaya una interesante reflexión en torno a los sucesos de Bagua y la función de la televisión pública:

MEDIOS PUBLICOS PARA COMUNICARNOS

Rosa María Alfaro

Los acontecimientos de estos tiempos en el país nos hacen ver la importancia de una buena comunicación que no tenemos. La desconfianza ciudadana frente al Gobierno era y sigue siendo significativa e “in crescendo”. Igual, los gobernantes no conocen a la gente, ni han querido y sabido escucharlos. Y si bien los medios privados hicieron esfuerzos por darnos información, a veces equivocada, en otros certera, cambiando de rostro día a día, reinaba la desconfianza en ambos lados y ésta no se fue aún.
Un problema social de desacuerdo se convirtió en una guerra entre indígenas y el gobierno del Perú. Ese otro país que no se conocía ni se había logrado entender. Habiendo gente tan diversa, pocas autoridades comprendían sus quejas, tampoco sus desencuentros. Muchos políticos simulaban saber “alguito” de ellos por intereses políticos. Otros los condenaban sin conocimiento alguno. Y los ciudadanos todos los miraban de lejos. Si desde hace tiempo hubiéramos tenido medios públicos que no busquen el negocio sino la paz y el diálogo con calidad comunicativa, otro sería el panorama. Si hubiese existido conexión entre distritos, provincias y regiones hablando de los problemas que son urgentes para cada zona y aquellos que pueden esperar, otro sería el panorama, sin muertos ni confrontación. Los medios públicos o del Estado, entendiéndolo como toda la organización política del país incluyendo a los ciudadanos, debía ser nuestro lugar de información y debate.
Muchos ciudadanos dijeron que el mejor programa de TV Perú era Costumbres porque allí aparecían los pueblos escondidos, se conocía a los olvidados. Imaginémonos cómo serían otros medios autónomos en todo el país produciendo cultura y diálogo, con calidad profesional, con ganas de aprender o saber; cuánto se haría por el país. Y si la gente sintiera que esos medios son suyos, que hay quienes los defienden, cuánto habría por hacer. El país podría tejerse entre todos y vencer juntos semejantes tropiezos, superaríamos poco a poco tantas incapacidades comunicativas.

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