3 de abril de 2009

Ser fujimorista es renunciar a ser ciudadano


Con extraordinaria lucidez Juan Carlos Ubilluz ya lo anunció en Nuevos súbditos. Cinismo y perversión en la sociedad contemporánea (IEP, 2006), Fujimori y Montesinos no engañaron utilizando los medios de comunicación para proclamarse como defensores de la patria; se trata más bien que cierto tipo de "ciudadano" (sujeto criollo, en la terminología de Ubilluz) entregó el papel fantasioso de defensores de la patria, a cambio de renunciar al fatigoso deber de ser ciudadano "y aferrarse a una estructura neo-oligárquica (en el Perú) en la que parece gozar cómodamente: la del súbdito-que-asciende y la del patrón-que-concede".

El súbdito-que-asciende es un peruano transgresor de las normas de convivencia; en el fondo desea llegar a ser un patrón-para-conceder. Una perversa relación vertical, autoritaria y nada democrática.

Escuchar el alegato mesiánico de Fujimori, es la defensa del Amo caído que espera ser reivindicado por el pueblo. Pero no busca ser redimido por la vía de la estructura democrática; sino por la sucesión familiar encarnada en Keiko Fujimori.

Al escuchar a Fujimori pensaba inmediatamente en los videos que logró sustraer de su asesor Montesinos, antes del descalabro final. Ahí en esos videos, no cabe duda, la figura corrupta de Fujimori debe dominar el espectáculo. Desgraciadamente, esos videos nunca (¿quién sabe?) aparecerán.

En fin, queda claro: ser fujimorista, tanto como buscar al salvador-de-la-patria, es un acto de renuncia, de abandono, de irresponsabilidad, de morosidad humana, de pequeñez. Evidencia el agudo cuadro de inmadurez e incompletitud en el que se hallan buena parte de nuestros conciudadanos. Expresa el deseo de aplazar el compromiso de constituirnos en Nosotros. Nos comunica de la vigencia del autoritarismo, en todas sus modalidades y encarnaciones.

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