26 de noviembre de 2008

Gobiernos locales y regionales: feudos clientelares y familiares


El aprovechamiento de la función pública lleva a muchos presidentes regionales, alcaldes provinciales y distritales, concejales y consejeros regionales a permitir y estimular que su familia o miembros de su entorno político inmediato alcancen algún puesto laboral en la administración pública.

Se trata, una vez más lo reitero, de organizaciones y liderazgos "políticos" que funcionan como "buques piratas" que pretender el abordaje de la "cosa pública" para obtener beneficios.

A llegado a tal extremo el descarado acto que se puede afirmar que "hacer política" es precisamente obtener dádivas, ventajas, beneficios.

Desde las más altas esferas del poder, como lo demuestra la acción a escala nacional del partido aprista, hasta el más pequeño distrito, pasando por municipalidades y gobiernos regionales, la corrupción ha sentado su señorío.

Somos una comunidad nacional que propicia el aprovechamiento de la función pública. Somos dignos herederos de nuestra línea hispana que logró durante siglos expoliar riquezas... aprovechar y aprovechar.

No hay espacio de la actividad pública en la que no se considere la posibilidad de "sacar tajada", de activar pequeños mecanismos y prácticas destinadas a alcanzar beneficios concretos. ¿Es parte constitutiva? ¿O asimilada? ¿Puede ser revertida? ¿Es posible? Una gran interrogante se coloca en mi mente.

En nuestro país, como supongo en cualquier otro país con estándares altos de corrupción, la costumbre es desgajar algún beneficio del gelatinoso Estado.

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