15 de septiembre de 2008

El grito esquizofrénico de la República Federal Aymara Quechua


El presidente regional de Puno, Hernán Fuentes ha empleado las competencias que le brinda el ejercicio del poder regional para construir una sugerente pieza discursiva de interesante intencionalidad. Al proponer una ordenanza regional que declararía a Puno como estado federal autónomo construye una jugada interesante.

Primero, a él le resbala olímpicamente encuadrarse dentro del endeble sistema jurídico constitucional: es un antisistema discursivo de pobre argumentación, pero que usufructua del sistema.

Segundo, se cura con anticipación: logra distraer la atención sobre las denuncias de corrupción que existen y crecerán en el futuro sobre él.

Tercero, manosea, aprovecha y se burla descaradamente de las profundas reivindicaciones de la población quechua y aymara de Puno.

Es decir, su grito reivindicativo es una mascarada que simultáneamente es argumentable y propicia debate; pero a la vez es un grito esquizofrénico porque detrás de la reivindicación, propiamente dicha, está la táctica de encubrir distrayendo la atención.

Soy un convencido que Hernán Fuentes, es un objeto de estudio que rebasa las ciencias sociales. Expresa con claridad el liderazgo de un caudillo desorbitado y "pendejo" que es elegido por una población que lo que buscaba es reivindicación "jodiendo" ciegamente al sistema. A cada líder, corresponde cada pueblo.

Pero jamás hay que olvidar que Fuentes fue elegido con menos de la sexta parte de los votos puneños (15.6%). Y que en la región de Puno viven también ciudadanos honorables de criterio equilibrado que buscan la reivindicación, pero por canales democráticos y solidarios

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