12 de abril de 2008

Universidad: un caso de vergüenza y esperanza

UNIVERSIDADES PARA EL DESARROLLO

En mi otro blog, coloqué hace buen tiempo un artículo sobre la Universidad Nacional del Altiplano de Puno (UNA), originalmente publicado por OXFAM y SER, junto a otros artículos sobre la realidad puneña que componían el libro "Puno: del Titicaca a Bahuaja Sonene"

Allí proponía, temerariamente, la necesidad de REFUNDAR la universidad y orientarla como UNIVERSIDAD ESTRATEGICA PARA EL DESARROLLO, y así romper con la gris tradición de mantenerse a espaldas del bienestar del altiplano puneño.

Mi experiencia de más de 18 años como profesor de una universidad pública, provinciana y ubicada a más de 3,800 msnm, donde se dan cita dos poderosas culturales ancestrales de América, es verdaderamente dual. Por un lado la satisfacción por los logros alcanzados y las generosas oportunidades; pero por otro lado una gran frustración personal y pesimismo.

En estos días, dos aspectos de mi frustración nuevamente tocan la puerta de mi conciencia: la perversa cultura eleccionaria antidemocrática y el mediocre sistema gamonalesco de contratación de profesores.

En el caso de las elecciones de decanos, nuevamente más de lo mismo: el imperio de los apetitos sobre las ideas. La postergación eterna de los proyectos a favor de la conveniencia canibalesca. Y en el caso de la contratación de profesores un simpático caso... y un triste recuerdo.

¿DOCTORES QUE NO PUEDE CONTRATARA LA UNA?

Me ha llamado la atención el haber leído en Altiplano Político de SER, un estimulante artículo de Edgardo Rodríguez titulado Dos tesis doctorales: desde el sur andino peruano a España.

En el primer caso, Edgar Quispe Mamani ha defendido la tesis doctoral "Gobiernos locales, participación ciudadana y liderazgo político local en el Perú" en la Universidad Autónoma de Madrid, obteniendo el calificativo de sobresaliente. María José Caram logró el mismo galardón doctoral con una tesis sobre Teología defendida en Valencia y con un título de por sí visionario: "Nuestra Tierra dará su fruto: reflexión creyende desde el sur andino".

Quispe Mamani, puneño aymarahablante, egresado de la Escuela de Sociología de la UNA y Magíster en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú, así como María José deberían SER INVITADOS A LA DOCENCIA, tanto como otros profesionales de alto nivel académico que viven en Puno, alejados del mundillo universitario.

....PERO...

En este momento recuerdo con profundo dolor y vergüenza, cómo la UNA permitió la separación del Dr. Simón Pedro Arnold por razones burocráticas y reitero avergonzantes. Y es que las autoridades universitarias son verdades aves de paso con ningún sentido de trascendencia y nula percepción de los altos principios universitarios. Están allí porque sí, porque así obtienen status efímero, poder de influencia, capacidad para contratar a sus allegados y/o familiares y darse el gusto "de haber llegado" como si fuera un tristísimo mecanismo de legitación personal el convertirse en autoridad.

Por lo que me pregunto, ¿qué se ganaría llamando a talentosos e íntegros académicos si recibirán un trato indigno?

En fin, este es un post con amargura pero con esperanza. Porque siempre es posible cambiar las cosas, así estén empantanadas en el lodazal más pestilente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Al leer esta publicación, he sentido la sensación de que las personas pensamos de espaldas a la realidad, como consecuencia de ello la crisis de valores en quienes ostentan el poder. Ciertamente la acreditación académica es uno de los recursos más importantes que las universidades poseen para mostrarse al mundo como generadoras del conocimiento y tecnolía que debe contribuir al desarrollo de los países, en este caso el ego personal y de grupo han llevado a que los intereses de grupo se impongan sobre el conocimiento y prestigio de la universidad.
Wigberto Quispe