13 de junio de 2007

TV criminalizar/menospreciar a los pobres

Los cuestionamientos a la televisión peruana están orientados contra los programas frívolos y nada formativos. Farándula local, sexocentrismo, melodramas y superficialidad parecen ser los únicos males; una mirada atenta, sin embargo, nos trasladaría a una constante poco atendida: el menosprecio y la criminalización de los pobres.

Nuestros noticieros televisivos muestran la vida cotidiana de los pobres como la fuente que segrega los gérmenes de la violencia y el delito. Los medios no hacen sino reproducir prejuicios socialmente aceptados.

No se trata solamente de compensar la culpa con series que ficcionan la vida cotidiana del mundo popular, es imperativo recoger las historias reales y las noticias ejemplares de los peruanos situados en los escalones más bajo de nuestra dividida y clasificatoria sociedad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Señores:

"Toda la vida es sueño, y los sueños sueños son", dijo hace siglos Calderon de la Barca, famoso dramaturgo español. Independientemente de las nobles intenciones de los aquí presentes, en un mundo donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres; donde unos países reciben por sus materias primas y productos básicos precios cada vez más baratos y otros venden sus productos elaborados cada vez más caro; donde la deuda externa de los menos favorecidos por la fortuna crece incesantemente y alcanza ya la cifra increíbles de millónes de dólares; donde las tasas de interés suben arbitrariamente de día en día; donde la población crece explosivamente en las áreas mas pobres; donde los capitales se fugan en cifras crecientes de los países pobres a los ricos; donde los robos de cerebros son continuos allí donde más se necesitan; donde la mujer, el indio, el negro y otras etnias son discriminados; donde el caos y la anarquía reinan bajo las ciegas y salvajes leyes del mercado, no puede haber desarrollo social. Donde falta humanidad, no puede haber derechos humanos. Donde impera el egoísmo, no puede haber solidaridad, donde las sociedades de consumo y despilfarro se establecen como modelos para una población que ya rebasa por millones de seres humanos, no puede haber ni medio ambiente que se preserve, ni recursos naturales que no se contaminen o agoten, ni desarrollo social posible.
Donde la carrera armamentista y el comercio de armas persiste donde no se ha dedicado al progreso humano ni un solo centavo de lo que hoy como ayer se derrocha en armas, donde los bloques militares se extienden irracionalmente, donde las armas sofisticadas continúan fabricándose y perfeccionándose, no puede haber desarrollo social. Con hegemonismos, con intervenciones de todo tipo bajo cualquier pretexto, que solo tienen lugar en países pequeños y del Tercer Mundo, sin el respeto al derecho sagrado de cada país a su plena independencia e igualdad en las relaciones internacionales, no puede haber paz ni desarrollo social. Es mentira, puro engaño. El neoliberalismo, doctrina de moda impuesta al mundo de hoy, sacrifica despiadadamente en los países subdesarrollados los gastos para salud, educación, cultura, deportes, seguridad social, viviendas económicas, agua potable y otras necesidades elementales de la población, es decir, hace imposible el desarrollo social. Que haya pobres en los paises industrializados es sencillamente una vergüenza. Que no se pueda reducir el desempleo y que éste crezca con los avances tecnológicos es una prueba de lo irracional del sistema imperante. El crecimiento indetenible de las drogas, la xenofobia y la violencia muestran su decadencia moral. A si como Cuba, (nuestro altiplano) criminalmente bloqueada porque no compartir las ideas de su poderoso vecino del Norte y del ( centralismo limeño), La pura enseñanza que nuestro amigo Fidel que pregona el amor social y la igualdad de los seres sin distinciones económicas , dar un nuevo concepto de apoyo social al no haber cerrado una sola escuela, un hospital, un asilo de ancianos, un circulo infantil. A pesar de que somos un país pobre, contamos hoy con el más alto per capita de Gente con mucho talento para ejecutar tareas verdaderamente sociales y comprometidas con la población, y no gente improvisada que ayude a llevar este carro al precipicio político y social.( y en Puno los puneños con la mas alta riqueza en nuestros recursos naturales ) y las perspectivas de vida se elevan a 100 años de edad. Hemos vivido una experiencia. Podemos hablar conocedores para nosotros es posible una buena politica; pero hace falta algo más que promesas, resoluciones y declaraciones: hace falta: voluntad política y política verdadera y hace falta justicia, no solo dentro de cada país, sino también entre todos los países y Regiones, Provincias y Distritos, Repartirnos mejor las riquezas del mundo entre todas las naciones y dentro de las naciones nuestras 2 grandes la Quechua y la Aymara, establézcase una verdadera solidaridad entre los pueblos, y solo entonces nuestros sueños de hoy podrían ser realidades de mañana. Muchas gracias.

Recapacitemos el poder no es solo de unos cuantos, es de todas las personas de una nación.


ATTE
Oscar

¡Vasta ya de improvisados políticos, sepamos elegir!

JaVieR dijo...

Cada uno escoge que ver, leer y que creer.

Una pregunta Eland Vera, lo de hecharle la culpa al neoliberalismo por todo, ¿no crees que es un cliche para todos los incapaces que solo saben criticar y no saben hacer nada?

Javier Pineda

Anónimo dijo...

Cuando vemos un programa noticioso no es para sorprenderse que un 70% del contenido del programa se base en accidentes de trànsito, violaciones a menores de edad, asesinatos,entre otros muchos, ya que esto se viene dando desde hace muchos años(al menos desde que veo televisiòn). A mi parecer esta burla televisiva no es un problema de los principios que tengan los adinerados dueños de canal, productores y gente que està relacionada a esta labor casi inhumana, sino màs bien a las leyes que existen en este àmbito para restringir la exposiciòn de la vida privada y sufrimiento ajeno. Como una opciòn planteo, al menos por ahora, no formar parte de aquel grupo televidente morboso por el cual se siguen exponiendo màs vidas.