17 de noviembre de 2006

Anticipo fúnebre de reflexión post electoral

Si algo quedará confirmado el día lunes, luego de los primeros resultados nacionales de las elecciones regionales y municipales en el Perú, es que los movimientos políticos locales seguirán siendo el signo de la política provinciana, ante el desarraigo de los partidos nacionales.

Otra confirmación será la bulliciosa derrota del comandante Ollanta Humala. Llamado a liderar la oposición y consolidar un partido nacionalista, el latoso militar recibirá el merecido castigo por oportunista y caudillista: tamaño culto a la personalidad y pobreza doctrinaria el de ostentar una "O" como símbolo político, tanto como la "olla" que empleó en la campaña presidencial.

Otra caída sera la del partido de gobierno, el APRA, que verá complicado su margen de maniobra nacional: pocas alcaldías y presidencias regionales.

Al fin, ya estamos preparados en el Perú: las elecciones otra vez serán el deja vu de la fragmentación, la diferencia y la distancia. En verdad, ya cansa ver y actuar todos los días la misma película.

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