29 de septiembre de 2006

A raíz del tercio estudiantil en una universidad nacional y provinciana

Desde que llegué a Puno, hace 17 años, el tema de la rebeldía universitaria se respiraba por todo lado. Fechas de sonados hechos históricos, mártires caídos ante la represión, temores tembleques de algunos docentes, reciedumbre engolada e impostada de los jóvenes líderes, sospechosas muertes de dirigentes.

Siempre concluí que fue, es y será un tema quemante, complejo, incierto, con cuotas de violencia y sangre. Como que está más allá del bien y del mal. Apetitos personales en mescolanza (no sé cómo) con rebeldía justa y solidaria. Todo un tema de tesis...de postdoctorado (acaso, "Imaginarios, estigma y rebeldía").

Otra conclusión, camino a convencimiento, es que la universidad nacional de Puno no necesariamente forma profesionales; siento, respiro, percibo, en algunos casos, que es un mecanismo ofrecido por el Estado (y todo lo que significa "Estado" para un poblador pobre y campesino del sur del Perú) para acceder al respeto como persona, a la legitimación social y étnica.

No interesa, a veces claro, si se ejerce la profesión: es el título (el honor) de ser "profesional" o "universitario" (connotación distinta y sui géneris). No necesariamente es un asunto de éxito económico, profesional, académico-científico o de pasión y vocación, es un tema de reivindicación. Como si se tratase del paso de ser siervo a ser ciudadano. Es doloroso y urticante, pero en algunos casos, cierto.

Por eso, ya no me desespero como antes, sé que el "ser univesitario" aquí y ahora, no sólo es lo académico, por eso algunas cuentas pendientes con la autoestima, relaciones humanas, género, abandono familiar, resentimiento, frustración y estigma, logran desencadenar manifestaciones inciertas (o aparentemente inciertas) que antes no entendía y ahora comprendo.

Comprensión dolorosa y fuertemente perversa, como cuando encuentro en la Agenda Puno, en el ítem referido a educación y juventud, el tema más importante: la modalidad de elección del rector. O cuando los congresistas, en el mismo tema, apuestan por crear una universidad pública para Juliaca. O cuando mis alumnos deciden marchar por las calles en contra de los profesores exigentes (ergo: "racistas"), las autoridades impositivas (ergo: "gamonales").

¡Ah!... me olvidaba, nunca faltan aquellos dirigentes del tercio estudiantil, pero integrantes del tercio académico inferior, pero al final, eso no importa (para ellos) porque lo académico no es moneda corriente. La reivindicación es la voz, eso pega, eso suena, eso trae dividendos, es el mecanismo o dispositivo psico-social "premium" en el altiplano que, por ende, atrae votos.

2 comentarios:

Silent dijo...

Tenès mucha razòn, yo lo he visto.... resulta que la calidad de dirigentes... dije calidad?.. carambas... pues vale... solo se aparecen en època de elecciones... pero nosotros tenemoa la culpa... nosotros tambien somos capaces... grrrr

Anónimo dijo...

es solo la ignorancia supina de "dirigentes decididos a hacer valer sus derechos " cuando en realidad el derecho lo tienen los puñenos de recibir mejores egresados para aposteriori empezar el camino hacia el desarrollo.
mientras haya politiqueria universitaria puno sera siendo como es ........