6 de junio de 2006

El "triunfo" de Alan García, visión de un sureño serrano

INCLUIR A LOS EXCLUIDOS
La segunda vuelta más que una elección ha sido, es y será recordada por la historia como una lección. Alan García, el mandatario de la desastrosa gestión 1985-1990, iniciará su mandato con un descomunal desafío: incluir a los excluidos. La agenda es más que obvia y casi única: lucha contra la pobreza. La sonada derrota en los departamentos más pobres es la llamada de atención más importante de la primera década del siglo XXI en el Perú.

NUMEROS QUE HABLAN FUERTE
Y es que esta vez los números hablaron con fuerza. Los departamentos serranos le dijeron No al sistema y Sí al cambio de raíz. Por ejemplo: Ayacucho (16% APRA, 84% UPP), Huancavelica (24% a 76%), Apurímac (26% a 74%), Cusco (27% a 73%), Puno (30% a 70%), Arequipa (35% a 65%), Huanuco (37% a 63%). Si García triunfó lo hizo con los votos prestados de aquellos ciudadanos que gozan de la modernidad y de la influencia benigna de la globalización, como Lima y la costa Norte.

CONTEXTO COMPLICADO
La segunda oportunidad que le da la historia al partido aprista, por otro lado, servirá para que el legendario partido represente a la clase política en un objetivo titánico: construir la integración nacional desde la posición del Estado y sobre la base de una nueva distribución de la riqueza nacional. El contexto es complicado. La vorágine contestataria contra el imperialismo vigente desde Venezuela y Bolivia, la economía boyante y siempre intrusiva de Chile, el indigerible y globalizante TLC. A nivel nacional, el desigual crecimiento de la economía, la promesa de la descentralización, la minoría en el congreso, la oposición del populismo nacionalista y la gran brecha socioecononómica desnudada.

UNIR A LA COSTA Y EL ANDE... MÁS QUE GEOGRAFÍA
La agenda es ruda y se vendrán tiempos de exigencia y presión. Ahí veremos si realmente García aprendió, si realmente tiene la talla de estadista que su verbo abandera. El caso de García es una paradoja en sí misma: la segunda oportunidad para gobernar viene con un reto mayúsculo. Algo así como “el que quiere celeste que le cueste”. Pues, incluso, Humala como líder de la oposición será implacable como corresponde a un militar corajudo y duramente dolido por una derrota apretadísima.
El clamor de los pueblos crecerá, si no se dictan las medidas necesarias para acortar la malhadada brecha entre el Perú moderno y el Perú premoderno. Visto con el libro de historia en la mano, el gobierno aprista ha asumido el reto de unir las dos grandes tradiciones nacionales: la del nacionalismo izquierdista y andino, y el liberalismo derechista y costeño. Cada uno funcional e importante. Pero más allá de la retórica y las buenas intenciones, si no funciona la democracia, nuevamente nuestros ciudadanos de a pie se enceguecerán con el camino fácil y protector del autoritarismo, de la dictadura para “ordenar” el país.

ESTADO EFICIENTE Y HONRADO
Al Apra le corresponde, como expresión peruana de la socialdemocracia, convencer a los sectores acomodados que la riqueza económica se comparte y persuadir a los pobres que la riqueza se construye con esfuerzo y preparación. El rol del Estado, siguiendo esa lógica, será clave. Como ente regulador y mediador tendrá otra titánica tarea, factor clave tal vez: eficiencia y honradez.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

BIEN, ME GUSTA TU ANALISIS, EL NEOLIBERALISMO HA SIDO UN FRACASO EN NUESTRO PAÍS, Y PRECISAMENTE LAS DOS VERTIENTES SON DE CENTRO IZQUIERDA E IZQUIERDA, Y SOLAMENTE EL LADO DE LA COSTA SE HA ¿BENEFICIADO? NO LO CREO, LA DERECHA HA TRABAJADO DURO CON ALAN PARA SUBIRSE AL CARRO, LAVANDO CEREBROS, SI VOTARON POR LOURDES PARA QUE NO SALGA ALAN, AHORA VOTAN POR ALAN, ES PARADOJICO ESTE PAÍS.Teresa

Eland Vera dijo...

Teresa gracias por tu opinion, interesante tu vision de los vaivenes de nuestra derecha nativa