8 de mayo de 2006

Evo y Ollanta: Alianzas o ejes antiimperiales

Un tema común del planeamiento estratégico es la conformación de alianzas. Los aliados son soportes para alcanzar objetivos; no son como nosotros, pero sus potencialidades son importantes. Cualquier alianza se fundamenta en confianza, en aspectos comunes que nos unen. Obrando con cálculo una alianza muchas veces es puro aprovechamiento, sacar ventajas del otro.

Evo Morales Ayma, presidente de Bolivia, representa no sólo un colosal salto cualitativo para Bolivia; sino para la historia universal. Simboliza la toma de poder, por la vía de la democracia occidental, de un ciudadano con raíces netas en la América prehispánica, un líder construido desde abajo, con trayectoria política del lado de los intereses campesinos e indígenas. No es comparable con nuestro “cholo” Toledo, más cosmopolita y pro-yanqui. Evo Morales, alcance o no una gestión presidencial decorosa, ya es parte de la historia, es un parte-aguas definitivo, en términos políticos, sociales y culturales. En el caso de nuestra historia nacional sólo comparable con la gesta velasquista de la reforma agraria (fallida, pero con consecuencias humanas e inclusivas).



Ollanta Humala Tasso es un producto autoritario. No se forja representando un sector social en particular. En su lado más tradicional recuerda la lacra más soldadesca y necia de la historia: el militarismo. En su lado más carismático es un deja vu del caudillismo redentorista todo-salvador. En su faceta organizativa, es un catalizador y aglutinador de forajidos ansiosos de poder político. Intelectualmente, un excelente pariente de los Heredia, especialmente de Nadine. Éticamente, un militar que no escatimó en eliminar a fuego y sangre a militantes de Sendero Luminoso y rapar la cabellera a una dama que faltó a su ocasional pareja.

Evo es un hito forjado en las venas que transitan entre el pasado milenario y el presente de Bolivia, Ollanta es un constructo artificial surgido por la exclusión socioeconómica y la corrupción de nuestra mediocre clase dominante. Evo proviene de la causa, Ollanta es consecuencia. Evo es heredero de una cultura, Ollanta es heredero de un clan afiebrado. Evo se consagra ante los apus, Ollanta calcula en la tumba de Haya de la Torre. Evo viste su chamarra como símbolo, Ollanta marketeramente “ama al Perú”. Evo luchará por el sueño reivindicativo de la salida al mar, Ollanta quitará a los ricos para dar a los pobres. Evo ganó en la primera vuelta, Ollanta podría perder la segunda vuelta con un demagogo.

Pero hay aspectos que los unen. El clamor popular de esta parte del continente contra el ruidoso fracaso de la economía neoliberal. La amistad con Fidel Castro y Hugo Chávez, líderes indiscutibles del renacer anti-imperialista, de claro sesgo autoritario y cultores de la idolatría a la personalidad del duce, el conductor-salvador del país.

La alianza Evo-Ollanta es parte de una ecuación mayor. El eje que pretenden formar Castro y Chávez entre La Habana-Caracas-Lima y La Paz. Eje que, si merecidamente tiene algo de positivo, es que pretende “parar los machos” al imperio yanqui. Pero que objetivamente visto, al menos del lado de Chávez es un soberano ejemplo de cinismo en las relaciones internacionales (“Te odio, pero mañana te cobro”). Y es que más allá del cinismo existen salidas responsables, dignas e integracionistas; alejadas de ejes bravucones y pandilleros. Pues con los imperios, como lo demostraron los “bárbaros europeos” que enfrentaron a Roma, la táctica tiene varios flancos y uno de ellos es ingresar a las entrañas del monstruo. Con el pequeño detalle que una empresa de esa envergadura requeriría de agallas, competitividad, habilidades, alianzas PROACTIVAS, más que ejes CALCULADOS, si realmente queremos alcanzar el desarrollo de los países latinoamericanos con dignidad.

Publicado en el Diario Los Andes

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues, amigo exlcuyes de tu comentario al sr. Alan Garcia, veo que los medios de comunicacon juegan un papel importante. Pero aqui en Lima es diferente, veo que la prensa esrita, televisiva y radial se parcializan en du totalidad. No dicen nada del candidato Garcia pero si de Ollanta hasta la sacan de lo que no habia pagado un plato de lentejas. En otra palabras los medios de comunicacion de Lima tienen temor; pero por que?