22 de mayo de 2006

Cero a cero: Humala pendejo, García ponderado



No queda ninguna duda que la inadecuada pregunta "¿Quién ganó el debate?" no tiene mucho sentido; pues la respuesta estará en función a nuestra actitud previa sobre ambos candidatos. Me pareció que al inicio Humala estuvo mejor, luego García fue creciendo. El incidente de la banderita, la impuntualidad, el terno sin corbata, los puyazos, el final altisonante configuraban un perfil definido y claro: se trataba del candidato de los sectores D y E principalmente. Provocador, irresponsable, chabacano, pendejo, gritón y mandón. En suma, actitudes dirigidas a un tipo de elector. Actitudes muy peruanas, por cierto. Y eficaces. Por eso, coincido plenamente con César Hildebrant (invitado anoche a conducir en TNP): Humala fue certero en desemascarar al sistema. Y, claro, para ello eso lo logró corriéndose a la izquierda.

En cambio, la ponderación de García era la del político típico, con momentos equilibrados. Especialmente cuando respondía al militar, pero no descuidaba su discurso. García estuvo formal y gallardo, como corresponde a un megalómano. Realmente colocó mejor sus ideas y se anotó un final de estadista, casi como un furibundo cañonazo en el travesaño, cuando aprovechando el griterío final del militar, asomó conciliador y sereno. Pero eso no sirve, ni servirá de nada. El juego pendejo y callejonero de Humala logró el empate ante la ponderación y experiencia del reciclado García. Y eso representa un empate. Y como empate, el triunfo del soldado sobre el abogado.

Y no importa si García haya sabido representar tibiamente a la democracia de ciudadanos, Humala fue un excelente representante del autoritarismo de achorados y siervos que... tanto necesitan los débiles para delegar sus lágrimas y su pobreza, desgraciadamente.

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