29 de mayo de 2006

23 años de la Escuela de Comunicación Social en Puno

SINGULAR ORIGEN

Como cada 31 de mayo de cada año, la Escuela festejará su aniversario de creación. Su aparición en la vida académico-profesional sale completamente de los cánones normales. Por lo general, las especialidades de las universidades provincianas surgen como una exigencia formativa para la juventud o como el sueño de un grupo profesional de la región; en este caso es al revés. Son las necesidades de los trajinados periodistas prácticos egresados de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza de Lima, que en ese entonces no otorgaba título de nivel universitario, lo que empuja a la Asociación Nacional de Periodistas a interceder ante la UNA a fin que se cree en Puno una Carrera de Periodismo que otorgue título universitario de periodista.

Con la Carrera a cuestas, nuestra Universidad la ubica en la Facultad de Ciencias Sociales, y procede a convocar a concurso de admisión, ahora sí, para la juventud puneña. Al principio la carencia de profesores, aulas, ambientes y equipamiento será el rasgo distintivo de los primeros años. De esa época, y fieles a las paradojas que no pocos escapan, marcará la pauta la notoria conciencia reivindicativa y autoformativa de las primeras promociones y el mayor número de docentes en relaciones públicas, por sobre los periodistas.

CRECIMIENTO Y DESAFIOS

Luego vendría el cambio de denominación por un pomposo y legitimante Ciencias de la Comunicación Social. Se crecería en infraestructura, mobiliario, docentes y personal administrativo. Se mejorarían los planes de estudios; se obtendrían premios nacionales, especialmente en video y televisión; se lograría la incorporación, luego de un largo proceso, a la Asociación Peruana de Facultades de Comunicación (APFACOM) miembro de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación (FELAFACS) ; se organizarían eventos regionales y nacionales de la especialidad; aquí en nuestra universidad, se fundaría la Asociación Peruana de Estudiantes Universitarios de Comunicación Social (APEUCS); los egresados comenzarían a trabajar, estudiar y producir con sonado éxito dentro y fuera de Puno, situándose en medios de comunicación, instituciones públicas y privadas, ONG y colectivos profesionales.

Tampoco se puede afirmar que todo ha sido color de rosa. Hubo momentos de enfrentamiento político, derivados de la pugna de apetitos en el seno de la universidad; persisten problemas en la calidad académica de la formación profesional; el equipamiento técnico siempre será el lastre, dada la naturaleza innovativa de las tecnologías de la comunicación; los incorrectos cursos de actualización pro-titulación desacreditan y pervierten la misión universitaria; y la desorientación vocacional en el alumnado sigue expresándose en desinterés y desilusión.

Pero, en estos últimos tres años asistimos a un revival: destaca la mayor independencia sobre la tosca y roñosa Facultad de Ciencias Sociales, la madurez formativa de la Escuela, el mayor número de profesores con maestría y doctorado, la esperada entrega de la conducción de radio y televisión universitaria (CECUNA), la creación de una maestría en comunicación para el desarrollo, la organización de diplomados y cursos de proyección, la remodelación de pabellones y la adquisición de equipos.

Si practicamos la contabilidad de lo actuado y lo desandado, la Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación Social de la UNA viene alcanzando sus objetivos. Entregando estrategas del mensaje, constructores de sentido que paso a paso van edificando un espacio profesional en el cada vez más competitivo mercado profesional de la Comunicación Social.

¡Feliz XXIII Aniversario!

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