A tono con el post anterior. Ahora me ha venido por reflexionar sobre las personas que deciden cambiarse de apellido o realizar algunos ligeros cambios a su apellido. Mi primera sorpresa sobre un cambio de apellido la tuve cuando escuchaba que existía un Mamani que se cambió a Mamanini; luego supe de los Quispe que mutaban a Quimper o Kespe. La mayor de las sorpresas fue cuando supe que una de las autoridades de la universidad donde trabajo hizo un enroque de sus dos apellidos, es decir, si por ejemplo era Yucra Lopez, ahora era Lopez Yucra o de otros que de Condori pasaron a Condo o Del Cóndor. Más tarde, con más sorpresa supe de un apreciado alumno que practicó una completa "reingeniería" a sus apellidos de origen andino. Al principio, siempre me pareció un triste y calificado caso de falta de autoestima; pero con los años he logrado comprender las motivaciones que empujan a un Mamani, Quispe, Condori o Hancco a renegar de su apellido. Claro, en una sociedad racializada y j...
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Nuevos aires de cambio favorables en el Perú.