25 de abril de 2006

Congresistas electos...¿líderes de época?





La campaña electoral al Congreso nuevamente reavivó nuestros más profundos mecanismos de elección de un líder o representante. ¿Hemos elegido realmente a legisladores premunidos de sapiencia y arraigo ciudadano? ¿Hemos elegido a mujeres o varones con trayectoria de servicio público? Nuestros congresistas virtualmente electos en Puno (Lescano, Sucari, Estrada, Vilca y Cenzano) ¿son líderes socialmente reconocidos en un campo vinculado al desarrollo de Puno?

Nuestro primer deseo es que dentro de los cinco no surja un Pacheco o un Torres Calla, tristemente célebres congresistas que acapararon la atención mediática por el exceso de deseo (…) personal. Menos mal que algunos y algunas no electas realmente eran aventureros improvisados y potenciales carroñeros del Estado; pero también quedaron fuera algunos que representaban sectores y actividades socio-productivas y estratégicas en el departamento. Una de las razones de la no elección de estos ilustres puneños ha sido el perverso “voto de arrastre” que -como en la elección del 2001- el “candidato del cambio” (Toledo en esa ocasión) extrajo tres representantes. Esta vez la seudo-organización del caudillo y militar nacionalista ha sido la favorecida.

Pero, más allá del voto de arrastre se trata de reflexionar sobre el verdadero rol de un congresista por Puno. El primer rol es legislar. Y legislar no es sólo propiciar leyes para agradar a determinadas provincias o sectores sociales. Puno requiere legislación precisa para sectores clave como el agrario, comercial, turístico, minero, educativo y salud; pero en el marco de una lucha sin cuartel por la descentralización político-económica y de una visión estratégica sobre la inevitable regionalización.

Nuestros congresistas no sólo deben ser vistos como el puente de enlace para arrancar reivindicaciones al centralizado Estado peruano (razón que explica el voto a ganador), son sobre todo líderes de su época, varones o mujeres que encarnan valores y sueños colectivos. Son la personificación de la conexión con el futuro deseado para todos los puneños. Son un ejemplo de vida entregada al servicio público. Son a quienes reconocemos y presentamos como ejemplo al Perú y al mundo. Son nuestro mejor producto humano y a quienes delegamos nuestra soberanía de pueblo.

Son conductores del desarrollo (junto a nuestros alcaldes, líderes comunales, presidente regional, etc.). No son aquellos que ganaron el concurso de ofrecimientos y promesas; ni quienes “nos salvarán”, mucho menos son benefactores caritativos de donaciones y apoyo diverso. Un líder de su época, es decir, los congresistas que hemos elegido, son sujetos trascendentes que confían en nosotros, en nuestros potenciales. No dudan, ni por un momento, en el desarrollo del Altiplano.

Nuestros congresistas electos tienen un fino conocimiento del contexto mundial y del juego de oportunidades que representa la globalización tecno-económica; pues no sólo son eximios conocedores de nuestra cultura ancestral: son sujetos glocales (globales y locales). Nuestros congresistas electos consideran que el cargo que asumirán es la oportunidad de servicio público más importante de su vida. Pues, su probado talento profesional y personal será puesto en práctica todos los días de los próximos 5 años. Nuestros congresistas gozan de una red de asesores que sigue el secreto del poder de John Kennedy: rodéate de talentosos si quieres dejar una huella en la Historia.

Nuestros congresistas saben que no van al Congreso a beneficiarse del poder, ni a practicar el clientelismo. Son de las personas que han superado largamente los vicios del tráfico de influencias que en su versión más cómica consiste en acomodar a parientes y amigos. Nuestros congresistas en sus primeras acciones legislativas y de fiscalización (el segundo gran rol) nos sorprenderán con gestos de dignidad que los enaltecerá: serán de los que aprueben la rebaja de sueldos para congresistas, se distanciarán de los cantos de sirena del fujimorismo congresal, sus opiniones rebotarán en los medios por la profundidad y sencillez para entender y proponer soluciones viables y técnicas. Ya no se reirán de ellos, por sus poses figuretis; ni comentarán con acidez sus escándalos andropáusicos; ni serán souvenirs de fotos étnicas; ni copiarán legislación de otros países o acomodarán familiares.

Como líderes de su época -Lescano, Sucari, Estrada, Vilca y Cenzano- serán cualitativamente superiores, tanto como el crecimiento cualitativo de quienes los eligieron. Así dibujado el deseo de los ciudadanos, se alcanzarán los objetivos; si realmente deseamos un Puno digno, dialogante, nutrido del empuje milenario de quechuas y aymaras.

Publicado en el Diario Los Andes, 25 de abril de 2006

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